Vinos de Oporto

El vino de Oporto, originario de Portugal, puede ser apreciado en todas sus manifestaciones durante una comida, demostrando que no es solo para los postres. Vinos Blancos Finos, secos o semisecos, dulces, elaborados de uvas blancas. Tienen un grado de azúcar variable; un grado alcohólico entre 19/20. Predominan las uvas “malvasía fina”, “donzelinho”, “gouvelo”, “codega” y “rabigato”. Vinos Tintos. Con fecha de añada (milesimados). La cosecha se menciona en la etiqueta de estas tres clases de vinos de Oporto. 1) “Vintage”. De una cosecha excepcional, se guarda intacta, sin mezclas ni correcciones, se embotella por dos años en roble. Es un vino que mejora cada vez más con el envejecimiento prolongado en botella. Desarrolla su bouquet por fenómeno de reducción. Las botellas deben ser conservadas tumbadas para que el corcho mantenga la humedad. Se debe decantar antes de servirlo y mover con cuidado la botella para evitar que enturbie. 2) L.B.V. (Late Bottled Vintage). De gran calidad permanence entre 4 y 6 años en roble, lo que lo hace más ligero que el Vintage. 3) Colheita (Reserva). Envejece en roble no menos de 7 años y se embotella directamente para salir a la venta. De sabor suave, delicado, profundo y complejo.

Aclaraciones

Añada Es la cosecha de un año que de acuerdo a las condicio-nes climáticas toma una aptitud enológica carac-terística. La fecha merece figurar en la etiqueta. Milesimados Cuando una añada tiene características excepcio-nales tiene el derecho de agregar este término que significa gran calidad. Esta calidad puede ir acen-tuándose con los años de añejamiento. Es determina-da por el Instituto Do Vinho de Portugal.

Celiaquía


El 11 de Agosto pasado se llevó a cabo, en el marco de la reunión mensual de la Asociación Celíaca Argentina, en el Hospital de Clínicas, una clase abierta de cocina para celiacos a cargo de la Lic. Andrea Pini. La Asociación Celiaca Argentina es una entidad civil sin fines de lucro, nació en el año 1978 como“Club de madres de Niños Celíacos”, en el Hospital de Niños “Sor María Ludovica” de la ciudad de La Plata. Pionera en América latina, orienta y brinda apoyo a celiacos y sus familiares.La clase tuvo una gran cantidad de asistentes, muchos de ellos celiacos pero también mamás con ganas de aprender algo más para ofrecer  en el menú de sus hijos. El temario comprendió bases de tartas dulces y saladas. Comenzó con una explicación sobre la contaminación cruzada, los cuidados en la manipulación de los alimentos y la higiene de los utensilios.A continuación  se realizó una masa frola especial  para preparar todo tipo de tartas dulces como lemon pie, tartas frutales, tarta de coco, etc. Luego se pasó a la masa para tartas saladas y empanadas. Utilizando la técnica del chuño (o chicle de mandioca) se explicó como puede darse elasticidad a la masa para lograr un buen estirado. De esta forma se pueden armar tapas de empanadas y todo tipo de tartas. Muchos asistentes se sorprendieron al ver que en pocos pasos podían tener una solución muy práctica a la hora de presentar algo rico en la mesa.Luego del horneado se continuó comentando consejos para el freezado de las preparaciones. Pensemos que en muchas familias hay solo un celiaco y de esta forma podemos separar las porciones que se consumirán manteniendo el resto en el freezer, también es una buena opción cuando debe llevarse la comida a alguna reunión, evento o a la oficina.Concluyó con preguntas de los asistentes, un sorteo de revistas y como premio especial: una pasta frola deliciosa, que fue recibida, con inmensa alegría, por la ganadora. Realmente fue una experiencia gratificante, los participantes se fueron muy agradecidos y ansiosos por probar en casa lo que habían aprendido.

El Boom “Tasty”

Producir contenidos entretenidos y virales para redes sociales, no es nuevo en el marketing digital. No obstante, Tasty, consiguió enganchar a más de treinta y tres millones de usuarios en solo seis meses a través de video-tutoriales de cocina de treinta segundos o bien un minuto como máximo.

El lanzamiento oficial de Tasty fue el 31 de julio de 2015, en Facebook, como un canal de comida. Esta fantástica idea fue la nueva propuesta de BuzzFeed, que es una generadora de contenido web experta en contenidos propiamente virales.

Tasty muestra “fáciles” recetas de todo género de comida: tortas de colores, camarones, bebidas, pescado, carnes, pollo, pizza; se atreve a explorar con los gustos culinarios más exóticos, desde los latinos hasta los asiáticos, todo con gran colorido que asimismo engancha y todavía mejor ¡Sin el sonido de una voz guiándote en el pasito a pasito y lo que es mejor, sin comunicadores!

Sus autores no tienen dudas de que crear contenido viral no se trata de conseguir que la gente comparta información sino más bien de que compartan emociones. Tasty “se alimenta de una verdad simple: la gente ama el alimento exquisita y el género de comestibles que les recuerda su niñez, comida de confort, o bien comida que les recuerde alguna experiencia”, remarca Frank Cooper, directivo de marketing de BuzzFeed.

Este es uno de los trucos usados por Tasty, que no es un golpe de suerte, sino más bien un auténtico estudio por la parte de sus autores. Es de esta forma como consiguieron que sus seguidores se ocupen de viralizarlos al compartirlos alrededor del planeta en las distintas redes sociales como Fb, Pinterest, Instagram, Vine, Twitter, YouTube.

Inicio de la hora del chef

La Hora del Chef inicia el 2006 con renovadas expectativas para un año que, se anticipa, mantendrá el crecimiento y el desarrollo que viven los sectores del turismo, la hotelería y la gastronomía. Para quienes aún no decidieron su futuro profesional es un buen momento de elegir, y para ellos la industria de la hospitalidad renueva su demanda de profesionales capacitados para brindar excelencia en el servicio. Tan solo en la Argentina, la actividad generará este año ingresos por 3.500 millones de dólares, convirtiendo a estos rubros en uno de las principales fuentes de ingreso para el país. Semejante desafío conlleva a redoblar esfuerzos y compromisos para enriquecer un sector en inédito crecimiento. El chef, el guía de turismo, el recepcionista, son algunos de los roles que representan cada una de las áreas en que se puede desempeñar un egre-sado terciario y que requieren capacidad técnica y formación práctica. Como en toda actividad, la educación es un multiplicador de oportunidades. Ya sea desde el área del servicio, la administración, o la gestión empresaria, las pequeñas, medianas y grandes empresas se nutren de personal cada vez más especializado y a tono con los parámetros inter-nacionales del turismo. Formación técnica, una dinámica salida laboral y espacios para cubrir una vocación, son una combinación de factores que ofrecen las carreras de Hotelería, Turismo y Gastronomía que dicta el Instituto Educativo Argentino en sus cuatros sedes de Avellaneda, Caballito, Liniers y Villa Urquiza. La apertura educativa a todos los sectores de la sociedad con rigor académico, recursos tecnológicos y aranceles accesibles son una forma de sumar para miles de jóvenes la oportunidad de seguir una carrera profesional con calidad laboral, satisfacción personal y horizontes abiertos.

Riesling

Este cepaje se originó en una vid silvestre de Rhinenland, quizás la “vitis vinifera silvers-tris”, aunque otros autores ubican su origen en Johannis-berger, que da su nombre a la variedad johannisberger Riesling.

Ya en 1716 aparecen los primeros registros de cultivos de riesling. A fines del siglo XIX y principios del XX los vinos riesling alemanes aran tan preciados como los grandes bor-deaux. A raíz de la exacta combina-ción de acidez y extracto, estos vinos tienen la capacidad de añejarse largos años en botellas. Es una vid reconocida por originar los grandes vinos dulces alemanes. Esta aso-ciada a climas fríos: el eiswen (vino blanco) y las cosechas tardías son excepcionales.

Si bien Riesling lleva a pensar en una cepa de origen germá-nico, que es cierto en gran parte, es también un cepaje de Alasia (Francia) y Suiza. Esto se comprende por la proximidad de las fronteras de dichos países. En alsacia se lo elabora seco, en Austria son generalmente secos, concentrados y aromáticos. También se encuentra este cepaje en el nordeste de Italia, alto Adige y friuli, recibe el nombre de Riesling Renano, muy superior al riesling Italiano. Cruzada con la variedad sylver de un cepaje conocido como Muller Thurgau, muy difundido en Nueva Zelanda. Dado al clima que le es beneficioso a esta cepa se la puede encontrar en Croacia y Eslovenia. También está en Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Estados Unidos, Canadá y Chile. En Argentina esta poco difundida, se piensa que no mas de 300 hectáreas están dedicadas a esta variedad. Estuvo mezclado con otros cultivares, especialmente con el Tocai Friulano. Se da muy bien en el alto valle de río negro, valle de Uco y en las regiones altas de Luján de cuyo. De algunas bo-tellas originarias de San Rafael, quedó demostrado el potencial de guarda en botellas que tiene el cepaje. Debido a lo seco de estas zonas de producción es prácticamente imposible el desarrollo de la “podredumbre noble”. Es una planta muy vigorosa, mediana-mente productiva y debe ser cuidado el viñedo al extremo para que no se pu-dran los racimos.

Alberto Martin


Quizá porque hace más de 30 años que está en la TV o tal vez porque es un hombre “puntilloso”, como él mismo se define, lo cierto es que Alberto Martín se ocupa de todos y cada uno de los detalles de la grabación de “La cocina de Racing”, programa que conduce por Multideportes (canal 61) desde hace casi 10 años, y en el que tiene la suerte de poder conjugar dos de sus principales pasiones: la gastronomía y el amor por la camiseta blanquiceleste.Actor de profesión, aunque se atreve a confesar que hace un tiempo decidió alejarse de la ficción porque se sentía “arrutinado”, el galán de memorables novelas y obras de teatro, que hoy vuelve a destacarse junto a Miguel Ángel Rodríguez y Roberto Carnaghi en La jaula de las locas, deja por unos minutos su rol de conductor productor de televisión para conversar con nosotros sobre esos pequeñas deleites que tornan especiales los momentos cotidianos.Mientras tanto, Héctor Alberganti, chef oficial del programa, prepara a fuego lento una exquisita pizzanesa que Alberto compartirá con sus invitados.¿Cómo surgió la idea de hacer La cocina de Racing?Hace varios años fui como invitado a un programa de Racing, que creo que todavía está en el aire, y ahí me empezó a rondar por la cabeza la idea de hacer un ciclo deportivo partidario pretenciosamente distinto, que saliera de la clásica mesa de periodistas, de hecho yo no soy periodista, sino un hincha de fútbol y un fanático de Racing.Entonces le presenté a las autoridades de Multideportes dos proyectos, uno de un programa de carácter social, con una persona que cocinaba para una mesa de invitados, mientras yo rescataba las cosas positivas que pasaran en el país, y esta idea del ciclo deportivo.La cuestión era independizarme de la ficción y hacer otro tipo de cosas. La gente del canal me propuso fusionar las dos ideas y me sugirió que se comiera mientras se hablaba de fútbol.¿Por qué querías dejar de lado la actuación?Porque uno se arrutina mucho. Terminas quedando como encasillado en un personaje, haciendo siempre lo mismo. La cocina de Racing fue cambiando mucho. Primero empecé cocinando yo, después cocinaban los invitados y yo ayudaba, también acudimos a restaurantes, y este año se nos ocurrió incorporar al Instituto Educativo Argentino, porque es una forma de enriquecer el programa.¿Enseguida estuviste de acuerdo con unir el fútbol con la gastronomía?Sí, porque creo que los argentinos somos panzones y todo lo arreglamos en una mesa, desde un romance hasta una separación o un muy buen negocio. “Vamos a comer y lo charlamos” es una frase bien argentina. Aparte la comida distiende muchísimo, el invitado se siente de otra manera, cambia cuando va a la mesa. Yo pensaba que comer en cámara daba nervios…No, yo propongo que la comida es para comerla. Acá el único que no come soy yo, porque si como no puedo hablar.¿Sos tan fanático de la gastronomía como del fútbol?Sí, no soy de comer un churrasco con una ensalada mixta. Siempre le voy a saltar un diente de ajo, un pedacito de ají, un poco de cebolla y le voy a agregar una gota de crema de leche.¿Cuáles son tus platos preferidos?Todos, como la mayoría de los argentinos. Me gustan mucho los mariscos y un buen asado, pero no con muchas achuras, porque sino cuando llega el turno de comer un pedazo de vacío ya se te fueron las ganas.¿Sabés cocinar?No soy un tipo que le tenga miedo a la cocina, más bien todo lo contrario. Lo primero que aprendí a hacer fue la cocina de olla, lo que se hacía a diario en mi casa. Yo soy hijo de italianos y mi padre me torturó durante 30 años sirviendo brócoli, coliflor y repollito de Bruselas, y si hay algo que yo no como son esas cosas.¿En tu casa cocinas vos?Mucho no me dejan porque dicen que soy muy maniático del orden. Como cocino una sola vez por mes, soy demasiado puntilloso. No soporto que quede un plato sucio en la pileta, porque no hay nada más feo que ir a preparar el desayuno y encontrarse con los platos de la noche.¿Cómo estás viviendo el éxito de La jaula de las locas?Muy bien. Lo único que no me gusta del teatro es que cuando yo tengo que ir a trabajar todo el mundo vuelve para su casa. Además me gusta comer 8 y media (risas).¿Tenés pensado volver a hacer ficción en televisión?En lo que va de este año me parece que no, estoy muy contento con la obra de teatro, y de los dos días de descanso que tengo uno me lo ocupa La cocina de Racing, así que me queda un solo día libre para disfrutar de mi mujer, mis hijos, mis nietos y mis amigos.¿Tu decisión también tiene que ver con lo enrarecida que está hoy la TV?En la televisión tenemos épocas en que abundan los programas de entretenimientos, otras en que abundan los de chismes o los de juegos, y hoy le toca el turno a los reality shows. Pero yo ya estoy acostumbrado a los cambios de la TV.

Marikena Monti

“Yo creo que la música nace con uno, no creo en adivinaciones ni en que se descubre de repente. A los 8 años mi madre y mi padre, a quienes nunca voy a terminar de agrade-cerles, me llevaron a estudiar piano con la que fue mi primera maestra de música, que fue clave en la historia de mi vida, María Helena Yanzi. Empecé a prepararme sin ninguna clase de especulación, no es que quería subirme a los escenarios, sino que la música entró de manera natural en mi vida. Estudié el profesorado de piano durante 8 años y a los 13 empecé a tocar la guitarra de oído y a cantar porque me gustaba, no había otra razón” Relata sobre sus inicios Marikena Monti, con la voz dulce que la ha convertido en una de las cantantes más representativas del país. A semanas de haber lanzado Libre, reedición en CD de sus más grandes éxitos de todos los tiempos, la cantante cuenta que eligió este nombre porque la creación siempre está asociada a la libertad, “algo que los seres humanos debemos defender permanentemente”. Y a lo largo de estos años de carrera, tras haber vivido un tiempo en París, recorrido incansablemente el interior argentino y conocido tantas ciudades del mundo, la cantante no sólo a paseado su voz por los más diversos escenarios, también ha aprendido a respetar la diversidad, apreciando las costumbres de cada cultura. Defensora incansable de los derechos humanos, Marikena siente que cocinar es un acto de amor, pero a la vez lamenta que no todos los hombres puedan ejercer el derecho de tener comida en su mesa todos los días. ¿Qué sentiste cuando llegaste a París por primera vez? Si bien yo nací en una gran ciudad como es Buenos Aires, sentí que era un lugar enorme, de una belleza extraordinaria, y hoy sigo pensando que es una de las ciudades más preciosas del mundo. ¿Qué tipo de lugares te gusta recorrer en tus viajes? Me encanta ir al interior de nuestro país, me parece que hay una calidad de gente extraordinaria, que tiene una ternura enorme con los artistas. Cuando voy al exterior, y llego a una ciudad, me gusta caminarla, mirar todo, hablar con la gente que vive allí, pienso que ese tipo de cosas son las que te hablan del lugar. Me interesa conocer sus museos, sus artistas, lo último que se me ocurriría sería ir a un shopping. Viajar es un privilegio extraordinario que a veces la gente no comprende. Yo he tenido la suerte de recorrer mucho, y es una de las cosas que más agradezco en la vida. ¿En que aspectos sentís que viajar te cambió? Me abrió la cabeza. Cuando viajás ves la vida. Es una experiencia que te enseña que no se pueden juzgar los países que uno visita, ni a la gente que vive en ellos, porque si vos empezás a comparar te perdés el placer de disfrutar. Yo fui a México, por ejemplo, y si bien había gente que me dijo que tuviera cuidado con los lugares donde comía o con el agua que tomaba, yo comí y bebí en los puestos de la calle y nunca me pasó nada. Esa es la mejor manera de conocer los sitios. Cada mundo es ese mundo, sin juicio de valores. Si a esta altura de mi vida no amara y disfrutara la diversidad, habría vivido al divino botón. Y en esos viajes, ¿qué cosas extrañas de Argentina? A los amigos, a la familia, los aromas, y ahora extraño mucho el mate porque en los últimos años me he hecho muy matera, pero trato de llevármelo. ¿Qué costumbres francesas conservás de la época en que viviste allí? Una de las cosas que conservo es que el departamento en el que vivo tiene la cocina pegada al comedor, sin puerta ni nada, y si alguna vez me mudo me gustaría hacer esto en mi nuevo hogar. La comida francesa es maravillosa, amo los patés, que engordan tanto, y el vino. Los franceses cocinan todo, y la mayoría de la gente cocina bien. Pero además Francia se jacta con razón de ser un país con una cultura muy especial. De todos modos, aunque hace mucho tiempo que no voy a París, creo que en Europa ha empezado a aparecer un gran monstruo que es la xenofobia. Hay mucho racismo e incomprensión para con la gente de otros países que llega desesperada a buscar una vida mejor, y eso me asusta. Creo que vivimos en un mundo cada vez más indiferente, y los artistas debemos predicar con el ejemplo. ¿Cocinás?Cocino regular, no soy una gran entendida, pero me fascina el tema. Me encanta cuando cocinan para mí, siento que me están dando afecto, es como una comunión. Y extraño que en las religiones se hayan perdido los rituales con la comida, porque son muy significativos. Tu mamá era tucumana, ¿qué comidas recordás de tu niñez? Ella nació en Tucumán, pero como su papá era juez se vinieron para Buenos Aires cuando tenía 16 años. Yo siento un orgullo muy grande por mi abuelo, porque fue un juez respetadísimo y con los años descubrí lo importante que es para mí la justicia. Y relacionándola con la comida, creo que todos los seres humanos tendríamos que tener el derecho de tener alimentos todos los días.

Leo Montero

Estás preparando un nuevo programa sobre básquet, me imagino que estarás muy entusiasmado con este proyecto…– Sí, porque el básquet es mi pasión y lo vivo como eso, más que como un trabajo. Es un programa de entrevistas a jugadores de NBA para TyC Sports, y estoy muy contento porque se trata de una producción propia, lo cual me abre un nuevo panorama.Y con tanto trabajo, ¿cómo disfrutas tu tiempo libre?– Hago yoga, practico deportes, me gusta andar en moto, ir a bailar salsa, merengue y cuarteto, y disfruto mucho de ir al cine y de salir a comer con mis amigos. También me encanta regar el parque de mi casa, es algo que me conecta con la naturaleza, lo que me hace acordar a Carlos Paz, donde me crié junto al rió, rodeado de verde. Cuando vuelvo a mi pueblo disfruto mucho de hacer las mismas cosas que hacía cuando era chico.En el interior del país es muy común invitar a la gente a la casa de uno, pero en Capital no pasa, ¿cómo lo viviste cuando llegaste a Buenos Aires?– Al principio fue todo un tema, me chocó mucho. Me pasó ir a la casa de una persona que creía amiga, tocarle el timbre y que por el portero eléctrico me dijera: “No te puedo atender, estoy por salir”. En Carlos Paz, cuando pasaba por la casa de un amigo, veía la puerta abierta y entraba.¿Y te adaptaste a la cultura porteña?– No, yo mantengo mis costumbres. Tengo una casa en Benavides, con parrilla, pileta y parque, y disfruto de que la gente venga a cambiar de aire. Me gusta recibir, hacer un asado y pasarla bien.¿Qué otras comidas preparás?– Hago un vacío relleno al roquefort, con perejil, cebolla, ajo y morrones, que lleva tres horas de fuego. También hago pollo al disco, matambrito a la pizza y brochette. Nunca pude estudiar cocina, pero me encantaría.¿Tenés recuerdos relacionados con los sabores y aromas de Córdoba?– Recuerdo que mi vieja hacía comidas simples pero muy ricas (risas). Y tengo un gran cariño por recetas como la del vacío, que tome de mi cuñado, un especialista en la cocina. Me gusta volver a su casa, y que él haga esos mismos platos que me enseñó.Tu trabajo te ha permitido viajar mucho, ¿cuáles fueron los platos más exóticos que probaste?– Como de todo porque me gusta probar, descubrir sabores nuevos. He comido especialidades tailandesas, coreanas, mejicanas. Me acuerdo haber insultado a una amiga que en París me llevó a comer a un restaurante hindú un plato muy picante y desagradable.En cuanto a la cultura y los paisajes, ¿qué lugares del mundo te han impactado?– De Estados Unidos me gustaron mucho San Francisco, Nueva York, y algunas ciudades chicas como Boston y Denver. Japón me pareció un lugar raro al que no volvería porque tiene una cultura muy diferente a la nuestra. Y de Europa elijo París y Roma, porque me apasiona la historia. De todos modos, con el tiempo descubrí que ya no me gustan las ciudades grandes, prefiero los lugares más pequeños como Carlos Paz, rodeados de naturaleza.En AM se te ve como un fanático del mate, ¿es tan así?– Sí, siempre. Cuando falto al programa nadie hace, yo soy el gran promotor. Tengo todo el equipo y no dejo que nadie me lo toque porque, para mí gusto, lo preparan mal (risas).¿De quien heredaste la costumbre?– De mi mamá. En Carlos Paz somos de ponerle yuyitos, peperina, cedrón, té de burro, todas esas cosas que le hacen bien al estomago. Soy un verdadero apasionado del mate. Leo mucho sobre el tema, colecciono y regalo mates. Tomo tanto que me aburro de ver siempre el mismo recipiente y lo voy cambiando, es como una renovación. Es un pequeño fetiche que tengo, junto con las zapatillas de básquet.¿Qué repercusión ha tenido tu mate en otras partes del mundo?– Lo llevo a todos lados y siempre lo quieren probar, pero a nadie le agrada. El mate nos gusta sólo a los argentinos, es increíble.

Paola Prenat

Desde hace un año la conductora de la versión televisiva de “La Hora del Chef y algo más…” combina la difusión del arte de la gastronomía con el entretenimiento y el disfrute de los placeres de la cocina Amante de la cocina por el puro placer de los sabores, Paola Prenat es la conductora del programa televisivo “La hora del Chef y algo más” que se emite los sábados a las 18 hs por Canal 26.

Simpática, inquieta, entusiasta, y sumamente profesional ante las cámaras, Paola se transformó en la cara del Instituto Educativo Argentino junto a los profesores y chefs con los que comparte el piso todas las semanas.

Esta abogada y reconocida conductora estudió en el IEA y considera que el programa es mucho más que eso, es la muestra de una forma de vida que se vincula a la cocina como hobby o como un interesante futuro laboral.

¿Como fue tu paso por el IEA, qué experiencias adquiriste alli, y como llegaste a conducir el programa La Hora de Chef?

Legué al IEA a través del programa Desayuno que hago con Victor Hugo Morales (todas las mañanas por Canal 7, porque el instituto comenzo a difundir las escuelas a través del programa. Cuando mostraron las cosas que se podian hacer, comencé a averiguar y acercarrne para hacer cocina como hobby no como una carrera a futuro. En ese contacto con los chefs fui conociendo a un grupo de seres humanos maravillosos y comence a cursar la carrera en la sede de Villa Urquiza. Alli surgio la posibilidad de hacer un programa integro de la escuela, diferente de los programas de cocina. La diferencia es que no viene un chef y cocina sino que nos enseña. La idea es ir mas alla de lo obvio y asi vamos a aprendiendo.

El programa que llevas al aire logro delinear su propia identidad. ¿Como definirias el concepto que orienta el estilo de “La Hora del Chef” televisión?

Comenzamos con la idea clara de mostrar una escuela y creo que nos esta yendo muy bien, la gente se engancha mucho pero nuestro objetivo nunca fue pasar recetas por television, aunque Io hacemos porque nos lo piden. Pero lo lindo es que tambien tenemos Ias materias teoricas porque la cocina, ademas, pasa por costos y produccion, como poner un negocio, un delivery, hasta un restaurante, lo que refiere a la nutricion, la higiene de los alimentos. Es decir, alcanzamos un todo que los engancha con la realidad de estar en la cocina.

En lo personal ¿como fue este año de trabajo al frente de un programa de cocina, al que lograste hacer muy ameno y util?

Me engancho más con el deseo de hacer cocina y por eso rescato los cursos cortos de cinco meses del IEA y no, en mi caso, la proyección profesional. Pero La hora del chef. es un programa que amo. Disfrutamos, nos divertimos, me atienden como a una reina y me hacen sentir muy bien desde los técnicos, los directivos, los productores y los chefs. Uno se va empapado de conocimientos. Toda la vida fui de cocinar en casa y adquirí muchos conocimientos de la abuela o de mamá, que luego en IEA descubrí que eran mucho más fáciles de realizar cuando se conoce la técnica.

Recientemente salió la versión gráfica de la Hora del Chef. ¿consideras que mantiene ese espíritu de innovación en la difusión del arte de la cocina?

Me encantó la revista. Y me parece excelente porque da muchas opciones, no solamente muchas recetas de la mano del chef, sino que desarrolla un conjunto de temas que rodean la tarea de cocinar. Además, es muy interesante el papel de la fotografía para mostrar cada uno de los pasos de cómo se van haciendo las cosas.

El programa de radio, el de televisión y ahora la revista hacen un complemento perfecto, y sumo la ventaja de la calidad de los chefs, que son tan buenos y saben tanto que al momento de hacer el programa puedo preguntar sobre cualquier cosa y ellos saben bajarlo al vocabulario sencillo para que todos lo entiendan. La creatividad también está presente, porque la cocina demanda mucho de eso. Todo pasa por los ojos, como en el amor. Primero lo ves y después vas al interior. Me maravillo con cada una de las cosas que aprendo creo que se nota lo mucho que me gusta y lo que disfruto el programa.

¿Cómo observas, a la luz del acercamiento profesional que lograste a través del programa, la necesidad de capacitación y profesionalización accesibles para hacer frente a esta gran demanda en el mundo de la gastronomía, el turismo y la hotelería?

Pude comprobar que el Instituto en todas las carreras tiene la cuota más baja del mercado. Y eso es cierto porque yo también hice mi curso de cocina. Con respecto a cada carrera estamos en un pais que va muy rápido y los grandes vamos quedando atrás, entonces carreras cortas que dan salida laboral, permite esta ventaja de hacer pasantías y poner en práctica lo que se estudia.

En el caso de cada carrera con el boom del turismo que vive la Argentina, me parece tan importante que existan estas carreras que den una base sólida con lo que nos vamos a manejar hoy y siempre. La posibilidad de tener cuatro sedes en distintos lugares, que están equipadas con la última tecnología es de destacar.

Cada carrera abre otros panoramas con títulos oficiales avalados a nivel nacional e internacional. Pero el IEA también tiene la posibilidad de otras carreras como el bachillerato para quienes han tenido que dejar de trabajar por distintos motivos, y es un aporte muy importante.

Emanuel Ortega | “En el camino correcto”

A cuatro años de Ortega, su disco anterior, y luego de tomarse un (largo) tiempo que describe como de búsqueda y de trabajo, Emanuel está de vuelta con El camino, una producción de la que es, prácticamente, responsable absoluto, ya que más allá del aporte de “amigos y compañeros que me ayudaron a materializar lo que yo tenía en mi cabeza y en mi alma”, la composición, los arreglos, la producción artística y la edición de este, su séptimo trabajo, le pertenecen. Lejos del ritmo melódico que lo ayudó a cosechar numerosas fans adolescentes, y a punto de cumplir 30 años, el cantante comenzará a presentar en sociedad y a lo largo de todo el país su nuevo trabajo. Antes de partir, Emanuel dialogó con La hora del chef acerca de esta nueva etapa, que lo encuentra junto a su mujer – la modelo Ana Paula Dutil – y sus dos pequeños hijos Bautista e India -, y de los recuerdos de una infancia que se dividió entre Buenos Aires y Miami.

¿Cómo estás viviendo este regreso? Muy bien. Cuando me hacen esta pregunta caigo en cuenta de que ya llegó el momento. El haber decidido parar la marcha me hizo sumergirme en una nueva búsqueda, en lo que terminó siendo este disco. Estuve trabajando más que nunca pero desde otro lugar, en un estudio, en otro, en mi casa. Fueron años de mucho trabajo, pero no arduo ni tedioso sino todo lo contrario, especialmente porque empezaba a encontrar respuestas, caminos, canciones. Fueron dos o tres años muy buenos a ese nivel. ¿Por qué sentiste que este era el momento de volver? Porque encontré la respuesta a la pregunta que me había hecho cuando decidí parar: qué voy a hacer y cómo lo voy a hacer. Sentía que había cumplido un ciclo, no quería sacar un disco más para que la máquina siga marchando. ¿Qué vamos a encontrar en El camino? Uno no puede imponer lo que la gente va a interpretar. Yo no dejo de ser consumidor de música, y no siempre recibo lo que el mensajero quiso transmitir. Espero que todo aquel que escuche el disco pueda entender su espíritu global. Cuando ya cumplís cierta edad y creces a los cachetazos, porque el mundo no te deja otra opción, empezás a anhelar otra cosa. Yo no soy conformista, pero estoy conforme con el disco que hice, contento. En este tiempo, ¿se te cruzó por la cabeza dedicarte a otra cosa? No. Desde chico nunca fantaseé con otra cosa, y hoy sigo fantaseando con lo mismo. Paré sabiendo que nunca iba a dejar de hacer música, ya sea grabando un disco o trabajando para otra gente. Nunca me veo fuera de la música, lo que puede variar es el cómo la estoy haciendo. No me concibo en otra materia. ¿Cómo viviste la experiencia de ser el realizador integral del disco? Es como estar manejando un fórmula uno: acelerás y responde. No hay alguien que te diga cuándo tenés que frenar o cómo tomar la curva. Es una sensación de libertad. La mayoría de mis experiencias hasta acá habían sido casi una doctrina, porque cuando trabajás con un productor, te entregás a su visión de las cosas, y ni hablar si es una estrella. Me sentí muy pleno sabiendo que los errores y aciertos de este disco estaban en mis manos, aunque obviamente no lo hice sólo, tuve amigos y compañeros que me ayudaron a materializar lo que yo tenía en mi cabeza y en mi alma. ¿Cómo ves Buenos Aires? Agresiva, violenta, burlona. Tenemos una cierta carga de agresividad como sociedad. Obviamente no estoy hablando del cien por ciento de la gente, pero hay como una tendencia pare ese lado. También me parece que hay muchos motivos para que esto sea así: una realidad, una política y una cuestión social que no ayudan. Lo mío no es una critica, es una observación. Hoy estoy bien acá, mis amigos están acá, mi idioma es este. Cuando te vas muy chico de tu país y conocés una realidad diferente, eso te deja una huella. ¿Dónde te imaginás viviendo de viejito? Me gusta mucho la vida en la arena y el mar. Sueño con salir por la puerta trasera de mi casa y pisar arena, vivir en un lugar paradisíaco como Hawai. También me gusta Nueva York. Viví un tiempo y no la pasé bien, pero porque era chico y estaba solo. A la distancia me doy cuenta que tiene mucho para ofrecer. ¿Cómo recordás la mesa familiar de los domingos? Creo que la gente tiene una imagen equivoca de nosotros. No fuimos la típica gran familia. Si tengo que recordar las veces que nos sentamos a comer todos juntos de chicos, creo que me sobra una mano. No tengo ese recuerdo de gran familia alrededor del árbol de navidad, siempre faltábamos uno o dos. ¿Recordás cuáles eran las comidas de tu niñez? Cómo mi mamá no cocina, no tengo una imagen de ella cocinando para sus hijos, estaba más pendiente de otras cosas. En realidad mi infancia se divide en dos partes, la argentina y la norteamericana. De la etapa argentina recuerdo el asado de los domingos, que era un ritual para mi papá. El agarraba bichitos, hacía que los ponía en la parrilla y después me los hacía probar, y como era un pedazo de carne riquísimo yo creía que era un genio. Y en la etapa en que viví en Estados Unidos, como la persona que cocinaba en casa era centroamericana, pude probar gustos de otros países, como comida cubana, que me encanta, o portorriqueña. ¿Vos cocinás? No, soy un desastre. Sé que decir esto es restarme puntos, porque a la mujer le encanta que el hombre cocine. ¿Y Ana Paula? Sí. Hace de todo y muy bien.

Veronica Lozano

Verónica Lozano nos invita a sentarnos y compartir una relajada charla sobre esta divertida tarea que realiza cada mañana y sobre sus placeres cotidianos.¿En qué momento de tu vida te llegó la propuesta de conducir AM?– Me llegó a principios del año pasado. Yo había venido como invitada al programa, que en ese momento se llamaba Buenos Días Argentina, y me preguntaron si quería incorporarme. La idea me pareció genial porque yo empecé mi carrera en Telefé haciendo Aquí está tu hit, y realmente me interesa todo lo que implique un desafío.¿Cómo se hace para trabajar con tanta buena onda saliendo en vivo desde tan temprano?– Creo en el trabajo en equipo, y los que estamos al aire nos complementamos muy bien con los que están detrás de cámara. Es un programa con mucho contenido y, ahora que están los chicos de Gran Hermano, hay mucha gente que tenés que coordinar, entonces hay que estar con la energía muy arriba.¿Qué otros proyectos laborales tenés para este año?– Sigo con la campaña de aguas Ser y están saliendo al aire una serie de especiales que grabé para Cosmopólitan, que se llama Divinas tentaciones. Y por ahora nada más, así que tengo las tardes bastante libres (risas).¿Y cómo las disfrutas?– Me encanta hacer las típicas cosas femeninas, como ir a la peluquería, a depilarme y al medico. Además voy a correr y al gimnasio.¿Te gusta salir a comer?Me encanta, me parece que es uno de los placeres más geniales que existen. Disfruto mucho ir a comer a un restaurante, elegir la comida, que me atiendan bien, odio ir a un lugar en el que siento que te cocinaron de mala gana. Y si cocino en mi casa, si bien no soy una experta, creo que es muy importante el amor que se le pone a un plato.¿Qué otras cosas buscás en un restaurante?– Que la comida sea abundante, detesto las mini porciones, me da ganas de levantarme e ir a comer una hamburguesa (risas). También es muy importante el clima, la acústica, la iluminación y la atención, que el mozo no sea ni pesado ni ausente.¿Te gusta el vino?– Me encantan tanto el tinto como el blanco, depende la comida, aunque el tinto me tira un poco para abajo.¿Cuáles son los platos que mejor preparás?– Soy bastante clásica. Hago milanesas, pastas, tartas, y tengo las clásicas pizzas en el freezer (risas).En la época en que eras modelo, ¿cómo era tu relación con la comida?– En esa época estaba todo como más relajado que ahora. No estaba esta exigencia del traste, las lolas, la sobre exposición. Tenías las chicas de tapa más zarpadas, pero en líneas generales teníamos un perfil más bajo. Igual, como mujer siempre me estoy cuidando, pero me parece terrible el pésimo vinculo que tienen muchas chicas con la comida, lo que las lleva a caer en la bulimia y la anorexia. Creo que este problema tiene que ver con muchas otras cuestiones de fondo, como la relación con los padres, la exigencia social y lo que se espera de una mujer.Desde la sicología, está relacionado con un primer vínculo con la mamá y con esta cosa de “dime como comes y te diré quien eres”. ¿Ser sicóloga te ayudó a no obsesionarte por mantenerte flaca, como le pasa a tantas chicas?– No, la alimentación nunca fue una preocupación en mi vida. Tuve otros problemas como la enfermedad de mi mamá y los padecimientos amorosos.¿Preferís sushi o asado?– Depende el momento. Para el fin de semana me quedo con un buen choripán, una tira de asado, la papa al plomo y un buen vino. Me apasiona el ritual y compartir una agradable sobremesa.¿Qué tipo de lugares elegís para irte de vacaciones?– Viajar es otro de los grandes placeres de la vida. En general busco explorar lugares nuevos. Me gusta que tengan playa y que haya lindos sitios para comer y poder probar la gastronomía típica. Hace un par de años hice un viaje a Turquía y estaba fascinada con los aromas, los sabores, es algo que me apasiona. El viajar tiene que ver con expandir la mente, el corazón, conocer otras culturas, y eso es lo que quiero. En cuanto al hospedaje, la de hippie ya la hice (risas). Hoy prefiero un buen hotel, agradable, aunque los mega hoteles y la onda “todo incluido” no me va.