Víctor Hugo Morales

Víctor Hugo Morales, aquel uruguayo de voz potente y creador de miles de imágenes futboleras a través de la radio (quien no recuerda su inolvidable “barrilete cósmico” en el gol de Diego a los ingleses), no es sólo un apasionado de los deportes.   Cultor de la buena música y de la literatura, es un viajero incansable -ya sea por trabajo o por placer-, y en consecuencia un experimentado conocedor de cuestiones referidas a la hotelería, el turismo y, sobre todo, la gastronomía. Para Víctor Hugo cada oportunidad de visitar una ciudad o un país más allá del Río de la Plata es una buena ocasión para ahondar en las cuestiones culturales que pueden descubrirse, por ejemplo, en un plato de comida.   Se auto-define como “un gran gourmet, un gran degustador de la comida, un gran entusiasmador” y como tal rescata “el sentido artístico del chef y el sentido de amor de la persona que cocina en su casa”. -Víctor Hugo, su exposición pública lo presenta como un apasionado del deporte, la música, la literatura, pero también quizá menos conocido- del turismo y la gastronomía, dos aspectos que van muy unidos.

¿Cómo han sido sus experiencias, en este sentido, en tantos viajes que pudo realizar por trabajo y por placer?

Un detalle que siempre sugiero que se haga es que cuando se viaja se coma la comida de ese lugar. Es un complemento indispensable para tomar conciencia, tomar nota de lo que son aspectos culturales que muchas veces se demuestran a través de la gastronomía. Sin ir más lejos, las veces que estuve en Nueva Orleáns, que me hicieron muy feliz porla música y porla belleza de la ciudad -sobre todo en el barrio francés-, me he dado cuenta que pasado el tiempo lo que más tenia todavía era el gustito de la comida de Nueva Orleáns, porque es una comida que tiene componentes españoles, franceses, indígenas. No hay prácticamente nada que este ausente en un plato de comida que se sirve en Nueva Orleáns, una cuestión regional muy fuerte. Mi sentimiento de adhesión de este episodio que ocurrió (en referencia al Huracán Katrina, que devastó la ciudad del sur de EEUU y dejó miles de muertos), me daba verguenza casi, porque venía por el lado de mis recuerdos gastronómicos, de recuerdos que tenía en mi olfato y en mi paladar de las cosas que allí había comido. Así que me parece que van indisolublemente unidas turismo, gastronomía y placer.

-La Argentina está incorporándose desde hace varios años a la profesionalización de estos rubros… Sin necesidad de hacer comparaciones ¿Cómo observa la profesión en la hotelería, el turismo y la gastronomía? –

La hoteleria ha mejorado enormemente, justamente como consecuencia de que hubo que hacerse más profesionales para atender la demanda turística que se generó, a partir de que la moneda permitió que mucha gente mirara para estos lugares no solo porla belleza sino también por las conveniencias. Recuerdo que hace diez o doce años iba al interior y me encontraba con hoteles que estaban muy lejos de los de la Capital Federal o de los hoteles internacionales. Las camas eran angostas, las habitaciones prolijas pero para nada agradables o atractivas. Hoy en dia, el mobiliario, los armarios, la ropa de cama, cada uno de estos detalles junto a la atención son muy superiores. También en lo gastronómico, los mozos saben perfectamente cuáles son los platos que tienen para servir, saben describirlos, entusiasmar al cliente con algo que el mozo mismo parece que lo esta comiendo. Creo que se ha mejorado mucho.

– ¿Con tanta pasión reflejada en los placeres de la comida, se puede definir como un hábil cocinero, o al menos como un entusiasmado de las ollas y utensilios?

Para nada. No he hecho ni huevo en toda mi vida. Soy un gran gourmet, un gran gustador de la comida, un gran entusiasmador. Mi mujer dice que le da gusto cocinar para mi porque yo lo valoro enormemente, me parece que hay mucho amor detrás de un buen plato de comida, ya sea preparado en casa o preparado por un chef. Creo que hay un sentido artístico del chef y un sentido de amor muy grande de la persona que te cocina en tu casa. Pero de hecho no he podido… De hecho la pelicula que más me gusta es la Fiesta de babel que habla justamente del valor de la gastronomia como elemento cultural.

-Entonces, ¿Qué aspectos valora al momento de comer afuera, en un restaurante de la Argentina, de Uruguay, 0 de cualquier país del mundo?

La atención. Creo que hay que tomar conciencia que la gran diferencia en la gastronomía es la atención, no siempre la comida, que se supone que cuando uno va a un restaurante mas o menos importante es buena. Básicamente es buena y algún plato podrá no ser sofisticado, no preparado de la mejor manera, pero en líneas generales no tengo disconformidad con la comida. Cada vez que me he enojado o me ha desilusionado un restaurante es estrictamente por el mal servicio. Hay que estar atento a los movimientos del cliente, a sus deseos, a las expectativas del comensal. Hay que saber reponer cada componente, no solamente el vino que se convirtió en un detalle demasiado cargoso de los mozos hoy día porque uno sabe que detrás del vino está la mejor ganancia del restaurante y el aumento de la cuenta. Eso me cae de muy mal gusto y tendría que estar más dosificado, y cambiar eso por otras cositas que uno esta necesitando a cada momento.

Norberto Fontana | “Me gusta la vida al aire libre”

Nació en Arrecifes, una ciudad tuerca por excelencia – cuna de pilotos como José Froilán González, Ángel Lo Valvo, Carlos Pairetti, Carlos Marincovich, Néstor García Veiga y Rubén Luis Di Palma – y a los 14 años ganó su primera carrera a bordo de un karting, del que ya no quiso bajarse.

Luego vendrían sus triunfos en TC 2000 y Turismo Carretera, las dos categorías más importantes del automovilismo nacional; su paso por Europa y su presencia en la Fórmula Uno. Hombre sencillo, de andar y hablar pausado, en esta entrevista con La hora del chef, Norberto Fontana reconoce haber logrado “todo lo que me propuse profesionalmente”, pero también demuestra que no ha dejado de ser aquel niño de pueblo que disfrutaba de las pastas de su abuela italiana y que añoraba a los amigos en cada viaje al exterior.

¿Cómo fue tu experiencia fuera de Argentina?

Fue muy válida. Viví en muchos países, como Suiza, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Japón, y conocí muchas culturas. Recorrí todo el mundo con la Fórmula Uno. Creo que me terminó de formar como persona.

¿Y a nivel profesional?

Me hizo aprender muchas cosas y me hizo muy fuerte mentalmente porque tuve la posibilidad de correr en categorías muy importantes, en las que las presiones son muy altas y hay que aprender a manejarse.

¿Qué sensaciones produce ganar una carrera?

Es algo muy fuerte. Cualquier tipo de carrera te exige tener un entrenamiento muy importante, porque te desgasta mucho física y mentalmente. A veces tenés un auto diez puntos y vas mucho más relajado, y a veces tenés un auto cinco puntos y estás muy exigido para poder ganar la carrera.

¿Eso pasa en Argentina o en todas partes del mundo?

En todo el mundo. Hay carreras en las que sabés que tenés un auto que no está para ganar y tenés que poner un plus para poder hacerlo, y eso te desgasta mucho, pero el triunfo tiene otro sabor.

¿Qué te falta lograr en tu carrera?

El anhelo de todo piloto es llegar a correr en Fórmula Uno y yo tuve la suerte de poder hacerlo. Salí campeón en Europa, gané campeonatos en Argentina, pude lograr todo lo que me propuse. Me hubiese gustado poder pelear un campeonato del mundo, pero no se pudo dar por diferentes cosas que ocurrieron en ese momento en mi carrera.

¿Es muy diferente correr en otras partes del mundo?

Las diferencias más grandes están en los autos. Los autos de Fórmula Uno son fabricados especialmente para correr, mientras que los de Turismo Carretera son autos de calle que están reformados para correr y van más lento.

¿Cómo es practicar un deporte de riesgo?

Los corredores sabemos que hay miles de factores que pueden influir para que ocurra un accidente, pero pasa por la confianza y la capacidad que uno tiene. Son autos que están muy bien chequeados y de muy alto nivel. Si yo el día de mañana me doy cuenta de que ya no estoy para seguir corriendo y que puedo poner en peligro a los competidores o mi propia vida, daré un paso al costado.

¿Cómo te preparás antes de cada carrera?

Entreno todos los días. El auto te exige mucho, sobre todo en las curvas, y se necesita mucha fuerza en lo brazos para poder llevarlo. Si no entrenás corrés el riesgo de que aumenten las pulsaciones, no irrigue la sangre al cerebro, y es peligroso.

¿Qué otras pasiones tenés aparte de los autos?

Me gustan mucho los deportes acuáticos y disfruto de ir a correr en karting con mi sobrino. También me apasiona el fútbol y el aeromodelismo. Me gusta la vida al aire libre.

¿Qué comidas recordás de tu infancia en Arrecifes?

Mis abuela era italiana y hacia las mejores pastas. Recuerdo que cuando yo tenía 5 o 6 años llegábamos a su casa con mi padre y estaba amasando pasta casera mientras en una olla se cocinaba una salsa increíble. No volví a comer algo parecido en mi vida.

¿Cocinas?

Sí, aprendí de mi abuela unas pechuguitas saltadas al ajillo con puré o con papas, que me salen muy bien, y también me gusta preparar pastas. Cuando vivías en el exterior,

¿qué cosas extrañabas de Argentina?

A los amigos, poder compartir con la gente que quiero. Siempre digo que los argentinos tenemos que aprender muchas cosas de muchos países, pero como en Argentina no se vive en ningún lado. Afuera la gente es más individualista.

Iliana Calabró | Soy una afortunada porque hago lo que me gusta

Después de más de veinte años de carrera, Iliana “explotó” en popularidad de una manera increíble: luego de que el año pasado la prensa la destrozara por su interpretación de Libre en Cantando por un sueño. Pero ella logró revertir la situación, y no sólo terminó ganando el concurso – y sacando un disco -, sino además el cariño de la gente, que hoy la sigue en todo lo que emprende.

Por estos días, es una de las participantes más populares de Bailando por un sueño, el exitoso programa de canal 13; está protagonizando El Show de Iliana y el ratón Pérez, un espectáculo teatral para niños; acaba de presentar Iliana te la canta, un libro en el que “el personaje” – como ella llama a “la Iliana” que aparece en los medios, algo así como su otro yo – aconseja a las mujeres para que consigan sus propósitos; y, como si todo esto fuera poco, se hace tiempo para cocinar el exquisito tiramisú que lleva al programa, ocuparse de sus dos hijos adolescentes y de Fabián “Rossi”, su marido, quién hoy es casi tan famoso como ella.

¿Cómo describís el momento profesional que estás viviendo?

Creo que es el momento más álgido de toda mi carrera. Pensé que iba a ser Cantando por un sueño, pero me supero año a año (risas). Hoy Bailando por un sueño y El show del ratón Pérez, hacen que no tenga ratos libres, ni siquiera para ver mis bailes. Estoy feliz porque trabajé toda la vida para esto y me pasó. Soy una afortunada porque hago lo que me gusta, disfruto de mi trabajo y me agarra en un momento en el que ya tengo mi familia formada, muy relajada y muy madura.

¿Cómo te llevás con las críticas?

La verdad, soy una agradecida porque después de ver mi esfuerzo, los mismos críticos que me habían descalificado en Cantando por un sueño, se revirtieron y valoraron lo que hice. Estoy muy agradecida de que hayan entendido al personaje y el porqué de mi trabajo.

¿Cómo te llegó la propuesta para protagonizar el show del ratón Pérez?

Por los recitales que estuvimos haciendo con Ricardo (su compañero en Cantando por un sueño) por todo el país, que fueron multitudinarios y convocaban a la familia entera. Ahí se empezó a palpitar mí llegada con los chicos. Sin ser una propuesta infantil, se llenaba el escenario de chiquilines que bailaban conmigo. Y lo mismo pasó en el espectáculo de Mar del Plata (La familia con Iliana hace sonar la campana). El ratón Pérez está inspirado en esta ida y vuelta con los chicos. La participación es muy activa, cada chico quiere contarme quién es y de dónde viene…

¿Te gustaría desarrollar una carrera como conductora infantil?

Uno nunca sabe. Uno propone y el medio dispone. Si me hubieran dicho que iba a pasar exitosamente por todos los géneros que pasé, no lo hubiera creído. Lo que sí sé es que tengo ganas de seguir haciendo cosas apuntadas a lo familiar, me encanta el humor que involucra a toda la familia. También tengo armado un formato de magazine para la mujer, que está esperando su lugar en la televisión.

¿Cómo surge la idea de escribir Iliana te la canta, tu primer libro?

Me llegó la propuesta desde la editorial Vergara. Es una historia que viene desde el año pasado: como yo no hablo con Marcelo (Tinelli) fuera de lo que se ve en el programa, los únicos encuentros que tengo son ahí, yo anotaba en un cuadernito anécdotas sobre mis amigas, el country, cosas divertidas que luego decía o no al aire. Cuando vino la propuesta del libro, usé ese material. Me ayudó muchísimo la gente de la editorial. Mi personaje es una especie de consejera, apunta a entretener a las mujeres, quienes se van a ver reflejadas en los distintos temas que toco en el libro.

¿Te sentís realmente un referente para la mujer?

La mujer se engancha conmigo, tengo mucho público femenino, y no sé si es por identificación o por esta cosa de animarse a transitar por espacios por los que otras no se animarían. Este libro revela mucho de la sicología femenina desde la visión del personaje, cosas que ni Iliana se animaría a decir.

¿Realmente cocinás, como se ve en ShowMatch?

Sí, aunque ahora estoy con mucho trabajo y no puedo. No me gusta llevar algo comprado, porque la elaboración me da material para contar al aire. Todo el proceso hace al relato y a la creatividad. Viniendo de familia italiana, me imagino que además te gusta comer bien… A las gordas que nos gusta cocinar nos gusta comer (risas). Y todas las cosas dulces que sé hacer las aprendí porque me gusta comerlas. Pero no soy tan amante de los guisos, soy bastante ligh para comer.

Hoy tengo tanto desgaste que siento que soy como un auto que necesita nafta para funcionar. Trato de estar bien alimentada y, de vez en cuando, me permito algún gusto.

Pallarols

Sexta generación de una tradicional familia de maestros orfebres, Juan Carlos Pallarols se crió entre el tintineo de los martillos y el calor del fuego que, en el taller que su padre y su abuelo poseían al lado de su casa, le daban forma a prestigiosas obras de arte. Después de una larga carrera en la orfebrería, Pallarols ya no recuerda cuando el juego se transformó en trabajo, ni cuando las piezas que llevan su impronta platería religiosa, mates, cuchillos, medallas, platos y copas, entre muchas otras – empezaron a ser elogiadas y elegidas por grandes personalidades, como los Reyes de España, el Papa Juan Pablo II, Antonio Banderas y la princesa Máxima Zorreguieta. Por estos días en su taller, ubicado en el turístico barrio de San Telmo, sus artesanos trabajan en dos importantes tareas, la restauración de la luminaria del mítico Teatro Colón que está renovando sus salas – , y los últimos detalles del bastón presidencial que en pocas semana recibirá la presidenta electa Cristina Fernández. Allí nos recibe Juan Carlos, dispuesto a mostrarnos su flamante obra y contarnos la historia del símbolo patrio que realiza desde 1983, y que, claro, se ha convertido en una de sus piezas más representativas.

¿Cómo es el trabajo que están haciendo para el Teatro Colón?

Estamos terminando la restauración de todos lo apliques, que tienen 50 kilos de peso, y de la araña central de la sala, que tiene más de 6 metros de diámetro. Es un trabajo de una gran responsabilidad y de una gran calidad porque es uno de los edificios más lindos que tiene la República Argentina. Es como una situación de ensueño por la magia que tiene el lugar. Aún sin los cortinados y sin las butacas sigue teniendo un eco y una acústica impresionante.

¿Tenía el anhelo de trabajar para el Teatro Colón?

Sí, es parte de los sueños que voy cumpliendo. He sido un gran visitante del teatro porque me gusta mucho la lírica, y poder participar en una restauración así es el anhelo de todo artesano.

Con respecto a los bastones de mando, ¿cómo es el trabajo que realiza?, ¿con qué anticipación se empieza a preparar?

Hacemos bastones cada cuatro años (risas). Como tengo una forma bastante espacial de trabajar con respecto a estas piezas que tienen que ver con los símbolos de mando, me tomo muchos meses, porque me parece muy lindo que la gente participe conmigo. En el caso particular de este bastón, más de 500 mil personas a lo largo de todo el país, porque fui desde Santa Cruz hasta el Norte y desde la Cordillera hasta el Río de la Plata, participaron de su preparación, dándole su golpecito de cincel. Es como un rito… Claro, es una cuestión litúrgica, sacramental. Poder compartir con tantísima gente algo que para ellos es tan importante como para mí, porque están participando de algo que va a tener el presidente, es emocionante. Hoy, que ya sabemos que ganó Cristina Fernández, mucha gente me dice: “Yo no la voté, pero quiero participar de esto, porque es un acto patriótico”. Estás cosas son las que me mantienen vivo, me hacen pensar que el próximo bastón lo vamos a hacer recorriendo más espacios. Esta vez, mi amigo Oscar Campi, me hizo un aparato que se conecta al bastón y mide la cantidad de golpes, así es como pudimos hacer que la presidenta electa dé el golpe número un millón, y su marido el cinco millones.

¿Qué opinión le merece tener una presidenta?

Me parece fantástico. Las mujeres están ocupando un lugar muy importante que merecen porque se les negó durante muchos años. Además, están muy preparadas para desarrollar ciertas tareas. Cuando una familia está en peligro, el timón que maneja la madre es el que salva la casa, y en un país pasa lo mismo.

¿Cómo se decide el diseño del bastón?

Hay una anécdota con respecto al diseño que vale la pena recordar. Hace muchos años me llamaron de la casa militar para pedirme un presupuesto por hacer el bastón del nuevo presidente. En ese momento, me dieron un boceto y un plano, que todavía conservo, de un bastón estilo europeo de oro y borlas. Yo lo estudié y vi que no tenía nada que ver con un país republicano, entonces hice un diseño con madera de urunday y plata, una cosa despojada, de estilo criollo y simple, pero, por supuesto, no me lo aceptaron. Creo que el bastón ya estaba encargado a una joyería pero precisaban presentar otros presupuestos para justificar la elección. Se armó un gran lío porque yo decidí cobrarlo un peso, y entonces la joyería que lo estaba haciendo lo bajó a un centavo. Cuando fue elegido presidente Raúl Alfonsin hablé con él, le conté sobre mi diseño y le gustó mucho. Finalmente se aceptó y desde aquel entonces lo sigo haciendo.

¿El modelo es siempre el mismo o los presidentes electos opinan sobre el diseño?

Si me hicieran alguna sugerencia yo la tendría en cuenta con todo cariño, pero nunca me han pedido nada diferente. En cuanto a la madera y los metales, los bastones son siempre iguales, pero como están hechos a mano no son idénticos. Lo que tienen todos es dos guardas con 24 cardos tallados, que representan a las provincias, tres pimpollos por las islas del Atlántico Sur y el escudo argentino.

En 2001 pasaron muchos presidentes por el gobierno, ¿a todos se les entregó bastón? Me acuerdo que hice dos o tres bastones, pero no recuerdo quienes se lo llevaron.

Creo que Eduardo Duhalde, Ramón Puerta y Adolfo Rodríguez Saá. ¿Cada presidente saliente se queda con su bastón? Sí, no hay una ley que reglamente el uso del bastón de mando. Creo que el congreso tendría que definir una ley con respecto a los emblemas patrios.

¿Qué valor tiene hoy el bastón?

La varilla de madera vale 5 pesos y la parte de plata, que pesa 150 gramos tiene un valor $ 150. El precio sigue siendo de un peso.

¿Cuál es la reacción de los turistas que visitan su taller?

Les encanta y me encargan todo tipo de piezas, cada uno trae sus sueños. Los que me conocen saben que el límite de mi capacidad es su imaginación.

¿Qué sueños le quedan por cumplir?

Trabajar hasta el último día de mi vida con la misma pasión que el primero. Me gustaría saber que fui útil en el momento y en el lugar en el que me tocó vivir. Mi pretensión es ser un gran artesano.

¿Cómo define la orfebrería?

Es uno de los oficios del fuego y es un modo de expresión como la escritura y la música. Yo puedo transmitir mi emoción a través de la platería porque aprendía a manejar los metales.

Editorial 2008


editorial hora del chef

editorial hora del chef

Diciembre ha llegado y con él el  tiempo de las evaluaciones y los balances de los 12 meses transcurridos. Desde La hora del chef… y algo más (en sus cuatro versiones: revista, web, radio y televisión) queremos agradecerles por haber compartido junto a nosotros otro año, en el que nos permitieron entrar a sus casas, enseñarles a preparar comidas especiales, proponerles la aventura de viajar a lugares exóticos y acercarles todas las novedades de sector. Su grato recibimiento nos ha permitido llevar a cabo esta apasionante tarea editorial, creciendo y mejorando mes a mes. También queremos brindar por el constante desarrollo de los sectores de la gastronomía, el turismo y la hotelería en nuestro país, el cual se ha convertido en uno de los lugares más atractivos de América Latina, gracias a sus bellezas naturales, a la mítica noche de Buenos Aires, a las innumerables propuestas culinarias y, especialmente, a la calidez de nuestra gente. Por supuesto, quienes quieran insertarse en esta fantástico mundo, están invitamos a acercarse a las aulas que el Instituto Educativo Argentino posee en Caballito, Avellaneda, Liniers y Vicente López. Y para despedir el año como se merece, les proponemos festejar las fiestas cristianas con un especial de navidad con deliciosas propuestas. Además, como se acerca el verano, la época propicia para descansar y renovar energías para encarar los proyectos que vendrán, queremos compartir con ustedes un viaje por Mundo Marino, uniendo, una vez más, la gastronomía y el turismo. También les proponemos un recorrido por el tradicional barrio de San Telmo, cuyas calles, llenas de historia y de riqueza cultural – que lo vuelven un lugar de gran valor turístico -, nos llevaron al taller del maestro orfebre Juan Carlos Pallarols, quien nos ofreció una interesante entrevista; y al atelier de Martiniano Arce, destacado fileteador y porteño de alma. Asimismo, en esta edición de fin de año encontrarán información sobre los colores de la cerveza (bebida ideal para compartir en las nochecitas de verano) y el champagne (gran complemento del menú navideño), un especial de sushi (a cargo de nuestros futuros chef), una nota de Gustavo Arrieta sobre los excesos, más entrevistas a Importantes figuras que nos comparten sus preferencias culinarias, y nuestro paso por Feria de las Naciones, la Exposición Argentina Educativa y, en nuestro continuo acompañamiento a quienes poseen celiaquía, Expo Acela. En definitiva, un numero imperdible para llevarse de vacaciones!!! Felices fiestas y hasta el año que viene!!!

Riesling


Este cepaje se originó en una vid silvestre de Rhinenland, quizás la “vitis vinifera silvers-tris”, aunque otros autores ubican su origen en Johannis-berger, que da su nombre a la variedad johannisberger Riesling.

Ya en 1716 aparecen los primeros registros de cultivos de riesling. A fines del siglo XIX y principios del XX los vinos riesling alemanes aran tan preciados como los grandes bor-deaux. A raíz de la exacta combina-ción de acidez y extracto, estos vinos tienen la capacidad de añejarse largos años en botellas. Es una vid reconocida por originar los grandes vinos dulces alemanes. Esta aso-ciada a climas fríos: el eiswen (vino blanco) y las cosechas tardías son excepcionales.

Si bien Riesling lleva a pensar en una cepa de origen germá-nico, que es cierto en gran parte, es también un cepaje de Alasia (Francia) y Suiza. Esto se comprende por la proximidad de las fronteras de dichos países. En alsacia se lo elabora seco, en Austria son generalmente secos, concentrados y aromáticos. También se encuentra este cepaje en el nordeste de Italia, alto Adige y friuli, recibe el nombre de Riesling Renano, muy superior al riesling Italiano. Cruzada con la variedad sylver de un cepaje conocido como Muller Thurgau, muy difundido en Nueva Zelanda. Dado al clima que le es beneficioso a esta cepa se la puede encontrar en Croacia y Eslovenia. También está en Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Estados Unidos, Canadá y Chile. En Argentina esta poco difundida, se piensa que no mas de 300 hectáreas están dedicadas a esta variedad. Estuvo mezclado con otros cultivares, especialmente con el Tocai Friulano. Se da muy bien en el alto valle de río negro, valle de Uco y en las regiones altas de Luján de cuyo. De algunas bo-tellas originarias de San Rafael, quedó demostrado el potencial de guarda en botellas que tiene el cepaje. Debido a lo seco de estas zonas de producción es prácticamente imposible el desarrollo de la “podredumbre noble”. Es una planta muy vigorosa, mediana-mente productiva y debe ser cuidado el viñedo al extremo para que no se pu-dran los racimos.

Inicio de La Hora del Chef


La Hora del Chef inicia el 2006 con renovadas expectativas para un año que, se anticipa, mantendrá el crecimiento y el desarrollo que viven los sectores del turismo, la hotelería y la gastronomía. Para quienes aún no decidieron su futuro profesional es un buen momento de elegir, y para ellos la industria de la hospitalidad renueva su demanda de profesionales capacitados para brindar excelencia en el servicio. Tan solo en la Argentina, la actividad generará este año ingresos por 3.500 millones de dólares, convirtiendo a estos rubros en uno de las principales fuentes de ingreso para el país. Semejante desafío conlleva a redoblar esfuerzos y compromisos para enriquecer un sector en inédito crecimiento. El chef, el guía de turismo, el recepcionista, son algunos de los roles que representan cada una de las áreas en que se puede desempeñar un egre-sado terciario y que requieren capacidad técnica y formación práctica. Como en toda actividad, la educación es un multiplicador de oportunidades. Ya sea desde el área del servicio, la administración, o la gestión empresaria, las pequeñas, medianas y grandes empresas se nutren de personal cada vez más especializado y a tono con los parámetros inter-nacionales del turismo. Formación técnica, una dinámica salida laboral y espacios para cubrir una vocación, son una combinación de factores que ofrecen las carreras de Hotelería, Turismo y Gastronomía que dicta el Instituto Educativo Argentino en sus cuatros sedes de Avellaneda, Caballito, Liniers y Villa Urquiza. La apertura educativa a todos los sectores de la sociedad con rigor académico, recursos tecnológicos y aranceles accesibles son una forma de sumar para miles de jóvenes la oportunidad de seguir una carrera profesional con calidad laboral, satisfacción personal y horizontes abiertos.