El lugar natural, es el sotano.
La luz, el calor, las vibraciones y, especialmente, las variaciones bruscas de temperatura son los peores enemigos del vino. Un verano en un piso en el que por el día se alcanzan los 34 grados y por la noche se queda en 22 (nada inusual) es suficiente para matar -o al menos herir de muerte- sus preciadas botellas. La cocina suele ser la habitación menos adecuada, más calurosa y con más variación de temperatura. Sobre todo no se le ocurra colocar las botellas encima de la heladera.

No olvidar de agendarse termómetro y botellero. Es suficiente con el termómetro de mercurio de toda la vida, que guarda la máxima y la mínima, y un higrómetro para monitorear la humedad.

Aconsejamos no acumular demasiadas botellas y tener más o menos lo que se va a consumir en los próximos cuatro o seis meses.

Los sótanos subterráneos son lo más aconsejable; si no, la antigua despensa; la cocina es posiblemente la peor opción; cuanto más fresca y estable sea la temperatura, mejor; tener las botellas alejadas de olores, vibraciones y fuentes de calor; lo ideal es la oscuridad y tranquilidad, que no les dé la luz y no ande todo el día moviendo las botellas; compre lo que va a beber a corto plazo; los vinos son para disfrutarlos, no los guarde eternamente, bébaselo y recuerde: el vino por ser viejo no va a ser mejor.

Su colección de botellas se merece lo mejor, y se lo va a dar. Por lo tanto una vez decidido el espacio que vamos a utilizar como bodega, lo más importante es aislarlo. Hay muchos materiales aislantes, algunos más o menos fáciles de colocar, que se venden ya en planchas que simplemente se pegan a las paredes y techo. O construir los tabiques. Cuanto mejor aislemos, menos será la oscilación de temperatura.

Sin embargo, aislar no bajará la temperatura. La podrá mantener, pero si no es suficientemente baja, además de aislar tendremos que refrigerar o climatizar. Si hablamos de refrigeración, hablamos de maquinarias industriales o semi-industriales, que pueden ser similares a los utilizados en las cámaras frigoríficas. Éstos pueden mantener una temperatura de 4 grados sinningún problema. Y de 12 ya no digamos… También existen máquinas específicamente diseñados para bodega, con baja temperatura, alta humedad y ausencia de ruido y vibraciones.

En teoría, la humedad ambiente es importante para que el corcho no se reseque y pueda dejar entrar aire que oxide el vino, a la vez que se escapa el vino de la botella. Sin embargo la lógica nos dice que almacenando las botellas acostadas, y por tanto con el vino en contacto con el corcho, aunque el ambiente sea seco, el corcho debería permanecer húmedo. En cualquier caso es mucho más importante tener una buena temperatura que buena humedad.