Así se presenta Osmar, el chef de Betanzos Restaurant, este espacio gastronómico de Buenos Aires que desde hace 8 meses tiene un nuevo propietario: Carlos Ducloux.

El salón emplazado sobre la calle Venezuela 1534 en el barrio de Balvanadera recibe a LA HORA DEL CHEF para conocer los secretos de la cocina de este histórico lugar con más de 40 años de trayectoria.

Osmar inicia la charla contando que “el cliente es lo más importante, más importante que el dueño y que nosotros, y por lo tanto se tiene que ir satisfecho”. Y agrega que “aquí no sólo le damos comida sino que le damos un momento de alegría, de placer, porque podemos arruinarle el mediadía o la noche con un plato mal servido”.

Pero al momento de empezar a indagar sobre la cocina que presenta, Osmar dice que “tenemos cocina española, básicamente de orígen gallega y también vasca”.

Arremete el chef desafiando que “siempre deseamos que los clientes prueben cosas nuevas, no siempre lo clásico y que se sorprendan con nuevos sabores, combinaciones, tendencias, nuevas guarniciones y opciones”.

Al momento de empezar a descubrir algunos secretos que Osmar traslada a sus recetas destaca que “la estrella de las entradas son las gambas al ajillo, en lo segundo tenemos una opción de pescados y mariscos con unas verduras asadas; los pescados y mariscos van cocidos a la plancha con un refrito de oliva y perejil. También tenemos paella que la usamos con buen azafrán español, arroz bomba, mariscos frescos. Compramos pocas cantidades para no congelar, cuidando la cadena de frío por debajo de los 4 grados”.

Lo consultamos al chef por si algún cliente desea almorzar o cenar otro tipo de comidas un tanto más clásica, Osmar nos interrumpió en tono de broma y nos dijo “que no pidan milanesas (ja)”; y enseguida volviendo a ponerse serio agregó que “apuntamos a un público marisquero, a una cocina más sana y nutritiva”.

Nuestro entrevistado es un hombre incansable al momento de realizar su labor. Se ha quedado fuera del horario convencional de cocina atendiendo a sus comensales como si fuera el primero de ellos. “Si hay materia prima e insumos no hay horarios”, dice y nos cuenta un deseo: “Yo sería feliz si todos los días trabajara con paladares exigentes que son aquellos que conecen de técnicas de cocción, de sabores y que disfrutan del buen vino, del champagne y de la sobremesa”.

De Betanzos Restaurant uno no puede irse sin probar gambas al ajillo y la parrillada de mariscos; la crema catalana que es muy buena, y el volcán de chocolate y los panqueques de manzana, un clásico de Buenos Aires.

En el final de la charla, Osmar, nos dejó el encabezado de esta nota: “EN BETANZOS BUSCAMOS VARIOS INGREDIENTES PARA QUE EL RESULTADO FINAL SEA UNA EXPLOSIÓN EN EL PALADAR».