Víctor Hugo Morales, aquel uruguayo de voz potente y creador de miles de imágenes futboleras a través de la radio (quien no recuerda su inolvidable “barrilete cósmico” en el gol de Diego a los ingleses), no es sólo un apasionado de los deportes.   Cultor de la buena música y de la literatura, es un viajero incansable -ya sea por trabajo o por placer-, y en consecuencia un experimentado conocedor de cuestiones referidas a la hotelería, el turismo y, sobre todo, la gastronomía. Para Víctor Hugo cada oportunidad de visitar una ciudad o un país más allá del Río de la Plata es una buena ocasión para ahondar en las cuestiones culturales que pueden descubrirse, por ejemplo, en un plato de comida.   Se auto-define como “un gran gourmet, un gran degustador de la comida, un gran entusiasmador” y como tal rescata “el sentido artístico del chef y el sentido de amor de la persona que cocina en su casa”. -Víctor Hugo, su exposición pública lo presenta como un apasionado del deporte, la música, la literatura, pero también quizá menos conocido- del turismo y la gastronomía, dos aspectos que van muy unidos.

¿Cómo han sido sus experiencias, en este sentido, en tantos viajes que pudo realizar por trabajo y por placer?

Un detalle que siempre sugiero que se haga es que cuando se viaja se coma la comida de ese lugar. Es un complemento indispensable para tomar conciencia, tomar nota de lo que son aspectos culturales que muchas veces se demuestran a través de la gastronomía. Sin ir más lejos, las veces que estuve en Nueva Orleáns, que me hicieron muy feliz porla música y porla belleza de la ciudad -sobre todo en el barrio francés-, me he dado cuenta que pasado el tiempo lo que más tenia todavía era el gustito de la comida de Nueva Orleáns, porque es una comida que tiene componentes españoles, franceses, indígenas. No hay prácticamente nada que este ausente en un plato de comida que se sirve en Nueva Orleáns, una cuestión regional muy fuerte. Mi sentimiento de adhesión de este episodio que ocurrió (en referencia al Huracán Katrina, que devastó la ciudad del sur de EEUU y dejó miles de muertos), me daba verguenza casi, porque venía por el lado de mis recuerdos gastronómicos, de recuerdos que tenía en mi olfato y en mi paladar de las cosas que allí había comido. Así que me parece que van indisolublemente unidas turismo, gastronomía y placer.

-La Argentina está incorporándose desde hace varios años a la profesionalización de estos rubros… Sin necesidad de hacer comparaciones ¿Cómo observa la profesión en la hotelería, el turismo y la gastronomía? –

La hoteleria ha mejorado enormemente, justamente como consecuencia de que hubo que hacerse más profesionales para atender la demanda turística que se generó, a partir de que la moneda permitió que mucha gente mirara para estos lugares no solo porla belleza sino también por las conveniencias. Recuerdo que hace diez o doce años iba al interior y me encontraba con hoteles que estaban muy lejos de los de la Capital Federal o de los hoteles internacionales. Las camas eran angostas, las habitaciones prolijas pero para nada agradables o atractivas. Hoy en dia, el mobiliario, los armarios, la ropa de cama, cada uno de estos detalles junto a la atención son muy superiores. También en lo gastronómico, los mozos saben perfectamente cuáles son los platos que tienen para servir, saben describirlos, entusiasmar al cliente con algo que el mozo mismo parece que lo esta comiendo. Creo que se ha mejorado mucho.

– ¿Con tanta pasión reflejada en los placeres de la comida, se puede definir como un hábil cocinero, o al menos como un entusiasmado de las ollas y utensilios?

Para nada. No he hecho ni huevo en toda mi vida. Soy un gran gourmet, un gran gustador de la comida, un gran entusiasmador. Mi mujer dice que le da gusto cocinar para mi porque yo lo valoro enormemente, me parece que hay mucho amor detrás de un buen plato de comida, ya sea preparado en casa o preparado por un chef. Creo que hay un sentido artístico del chef y un sentido de amor muy grande de la persona que te cocina en tu casa. Pero de hecho no he podido… De hecho la pelicula que más me gusta es la Fiesta de babel que habla justamente del valor de la gastronomia como elemento cultural.

-Entonces, ¿Qué aspectos valora al momento de comer afuera, en un restaurante de la Argentina, de Uruguay, 0 de cualquier país del mundo? 

La atención. Creo que hay que tomar conciencia que la gran diferencia en la gastronomía es la atención, no siempre la comida, que se supone que cuando uno va a un restaurante mas o menos importante es buena. Básicamente es buena y algún plato podrá no ser sofisticado, no preparado de la mejor manera, pero en líneas generales no tengo disconformidad con la comida. Cada vez que me he enojado o me ha desilusionado un restaurante es estrictamente por el mal servicio. Hay que estar atento a los movimientos del cliente, a sus deseos, a las expectativas del comensal. Hay que saber reponer cada componente, no solamente el vino que se convirtió en un detalle demasiado cargoso de los mozos hoy día porque uno sabe que detrás del vino está la mejor ganancia del restaurante y el aumento de la cuenta. Eso me cae de muy mal gusto y tendría que estar más dosificado, y cambiar eso por otras cositas que uno esta necesitando a cada momento.

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