Nació en Arrecifes, una ciudad tuerca por excelencia – cuna de pilotos como José Froilán González, Ángel Lo Valvo, Carlos Pairetti, Carlos Marincovich, Néstor García Veiga y Rubén Luis Di Palma – y a los 14 años ganó su primera carrera a bordo de un karting, del que ya no quiso bajarse.

Luego vendrían sus triunfos en TC 2000 y Turismo Carretera, las dos categorías más importantes del automovilismo nacional; su paso por Europa y su presencia en la Fórmula Uno. Hombre sencillo, de andar y hablar pausado, en esta entrevista con La hora del chef, Norberto Fontana reconoce haber logrado “todo lo que me propuse profesionalmente”, pero también demuestra que no ha dejado de ser aquel niño de pueblo que disfrutaba de las pastas de su abuela italiana y que añoraba a los amigos en cada viaje al exterior.

¿Cómo fue tu experiencia fuera de Argentina?

Fue muy válida. Viví en muchos países, como Suiza, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Japón, y conocí muchas culturas. Recorrí todo el mundo con la Fórmula Uno. Creo que me terminó de formar como persona.

¿Y a nivel profesional?

Me hizo aprender muchas cosas y me hizo muy fuerte mentalmente porque tuve la posibilidad de correr en categorías muy importantes, en las que las presiones son muy altas y hay que aprender a manejarse.

¿Qué sensaciones produce ganar una carrera?

Es algo muy fuerte. Cualquier tipo de carrera te exige tener un entrenamiento muy importante, porque te desgasta mucho física y mentalmente. A veces tenés un auto diez puntos y vas mucho más relajado, y a veces tenés un auto cinco puntos y estás muy exigido para poder ganar la carrera.

¿Eso pasa en Argentina o en todas partes del mundo?

En todo el mundo. Hay carreras en las que sabés que tenés un auto que no está para ganar y tenés que poner un plus para poder hacerlo, y eso te desgasta mucho, pero el triunfo tiene otro sabor.

¿Qué te falta lograr en tu carrera?

El anhelo de todo piloto es llegar a correr en Fórmula Uno y yo tuve la suerte de poder hacerlo. Salí campeón en Europa, gané campeonatos en Argentina, pude lograr todo lo que me propuse. Me hubiese gustado poder pelear un campeonato del mundo, pero no se pudo dar por diferentes cosas que ocurrieron en ese momento en mi carrera.

¿Es muy diferente correr en otras partes del mundo?

Las diferencias más grandes están en los autos. Los autos de Fórmula Uno son fabricados especialmente para correr, mientras que los de Turismo Carretera son autos de calle que están reformados para correr y van más lento.

¿Cómo es practicar un deporte de riesgo?

Los corredores sabemos que hay miles de factores que pueden influir para que ocurra un accidente, pero pasa por la confianza y la capacidad que uno tiene. Son autos que están muy bien chequeados y de muy alto nivel. Si yo el día de mañana me doy cuenta de que ya no estoy para seguir corriendo y que puedo poner en peligro a los competidores o mi propia vida, daré un paso al costado.

¿Cómo te preparás antes de cada carrera?

Entreno todos los días. El auto te exige mucho, sobre todo en las curvas, y se necesita mucha fuerza en lo brazos para poder llevarlo. Si no entrenás corrés el riesgo de que aumenten las pulsaciones, no irrigue la sangre al cerebro, y es peligroso.

¿Qué otras pasiones tenés aparte de los autos?

Me gustan mucho los deportes acuáticos y disfruto de ir a correr en karting con mi sobrino. También me apasiona el fútbol y el aeromodelismo. Me gusta la vida al aire libre.

¿Qué comidas recordás de tu infancia en Arrecifes?

Mis abuela era italiana y hacia las mejores pastas. Recuerdo que cuando yo tenía 5 o 6 años llegábamos a su casa con mi padre y estaba amasando pasta casera mientras en una olla se cocinaba una salsa increíble. No volví a comer algo parecido en mi vida.

¿Cocinas?

Sí, aprendí de mi abuela unas pechuguitas saltadas al ajillo con puré o con papas, que me salen muy bien, y también me gusta preparar pastas. Cuando vivías en el exterior,

¿qué cosas extrañabas de Argentina?

A los amigos, poder compartir con la gente que quiero. Siempre digo que los argentinos tenemos que aprender muchas cosas de muchos países, pero como en Argentina no se vive en ningún lado. Afuera la gente es más individualista.

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