Quizá porque hace más de 30 años que está en la TV o tal vez porque es un hombre “puntilloso”, como él mismo se define, lo cierto es que Alberto Martín se ocupa de todos y cada uno de los detalles de la grabación de “La cocina de Racing”, programa que conduce por Multideportes (canal 61) desde hace casi 10 años, y en el que tiene la suerte de poder conjugar dos de sus principales pasiones: la gastronomía y el amor por la camiseta blanquiceleste.

Actor de profesión, aunque se atreve a confesar que hace un tiempo decidió alejarse de la ficción porque se sentía “arrutinado”, el galán de memorables novelas y obras de teatro, que hoy vuelve a destacarse junto a Miguel Ángel Rodríguez y Roberto Carnaghi en La jaula de las locas, deja por unos minutos su rol de conductor productor de televisión para conversar con nosotros sobre esos pequeñas deleites que tornan especiales los momentos cotidianos.

Mientras tanto, Héctor Alberganti, chef oficial del programa, prepara a fuego lento una exquisita pizzanesa que Alberto compartirá con sus invitados.

¿Cómo surgió la idea de hacer La cocina de Racing?

Hace varios años fui como invitado a un programa de Racing, que creo que todavía está en el aire, y ahí me empezó a rondar por la cabeza la idea de hacer un ciclo deportivo partidario pretenciosamente distinto, que saliera de la clásica mesa de periodistas, de hecho yo no soy periodista, sino un hincha de fútbol y un fanático de Racing.

Entonces le presenté a las autoridades de Multideportes dos proyectos, uno de un programa de carácter social, con una persona que cocinaba para una mesa de invitados, mientras yo rescataba las cosas positivas que pasaran en el país, y esta idea del ciclo deportivo.

La cuestión era independizarme de la ficción y hacer otro tipo de cosas. La gente del canal me propuso fusionar las dos ideas y me sugirió que se comiera mientras se hablaba de fútbol.

¿Por qué querías dejar de lado la actuación?

Porque uno se arrutina mucho. Terminas quedando como encasillado en un personaje, haciendo siempre lo mismo. La cocina de Racing fue cambiando mucho. Primero empecé cocinando yo, después cocinaban los invitados y yo ayudaba, también acudimos a restaurantes, y este año se nos ocurrió incorporar al Instituto Educativo Argentino, porque es una forma de enriquecer el programa.

¿Enseguida estuviste de acuerdo con unir el fútbol con la gastronomía?

Sí, porque creo que los argentinos somos panzones y todo lo arreglamos en una mesa, desde un romance hasta una separación o un muy buen negocio. “Vamos a comer y lo charlamos” es una frase bien argentina. Aparte la comida distiende muchísimo, el invitado se siente de otra manera, cambia cuando va a la mesa. Yo pensaba que comer en cámara daba nervios… No, yo propongo que la comida es para comerla. Acá el único que no come soy yo, porque si como no puedo hablar.

¿Sos tan fanático de la gastronomía como del fútbol?

Sí, no soy de comer un churrasco con una ensalada mixta. Siempre le voy a saltar un diente de ajo, un pedacito de ají, un poco de cebolla y le voy a agregar una gota de crema de leche.

¿Cuáles son tus platos preferidos?

Todos, como la mayoría de los argentinos. Me gustan mucho los mariscos y un buen asado, pero no con muchas achuras, porque sino cuando llega el turno de comer un pedazo de vacío ya se te fueron las ganas.

¿Sabés cocinar?

No soy un tipo que le tenga miedo a la cocina, más bien todo lo contrario. Lo primero que aprendí a hacer fue la cocina de olla, lo que se hacía a diario en mi casa. Yo soy hijo de italianos y mi padre me torturó durante 30 años sirviendo brócoli, coliflor y repollito de Bruselas, y si hay algo que yo no como son esas cosas.

¿En tu casa cocinas vos?

Mucho no me dejan porque dicen que soy muy maniático del orden. Como cocino una sola vez por mes, soy demasiado puntilloso. No soporto que quede un plato sucio en la pileta, porque no hay nada más feo que ir a preparar el desayuno y encontrarse con los platos de la noche.

¿Cómo estás viviendo el éxito de La jaula de las locas?

Muy bien. Lo único que no me gusta del teatro es que cuando yo tengo que ir a trabajar todo el mundo vuelve para su casa. Además me gusta comer 8 y media (risas).

¿Tenés pensado volver a hacer ficción en televisión?

En lo que va de este año me parece que no, estoy muy contento con la obra de teatro, y de los dos días de descanso que tengo uno me lo ocupa La cocina de Racing, así que me queda un solo día libre para disfrutar de mi mujer, mis hijos, mis nietos y mis amigos.

¿Tu decisión también tiene que ver con lo enrarecida que está hoy la TV?

En la televisión tenemos épocas en que abundan los programas de entretenimientos, otras en que abundan los de chismes o los de juegos, y hoy le toca el turno a los reality shows. Pero yo ya estoy acostumbrado a los cambios de la TV.

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